La lámpara mágica

Hace ya más de dos años que nos reencontramos con ella… impresionantemente grande, hermosa y llena de luz… al principio lucía junto a otras compañeras, otras lámparas de sal no tan grandes pero también luminosas… poco a poco veíamos que el resto de lámparas iban desapareciendo, hasta quedar solo ella… magestuosa y bella, siempre nos sonreía cuando pasábamos, la acariciábamos tímidamente… y desde el primer momento supe que algún día ella vendría con nosotras. Su tamaño y su precio siempre fueron un freno, ese freno que nos pone la mente y que impide que nuestro corazón se salga con la suya, pero no importa, siempre supe que estaría con nosotras… Pasó el tiempo… y hace unos días al volver a esa tienda, la vimos arrinconada en una esquina detrás de una columna, ya no estaba iluminada, mucho polvo la cubría y varias grietas se veían en su superficie… se me rompió el alma cuando la vi así… y le dije a Itzi, “nos la llevamos”… Itzi sonríe… mira el precio de nuevo…, entra la mente… no importa, preguntemos para comprarla… aquí no se queda ni un día más, así lo sentí, el universo nos ayudará a llevarla con nosotras…

Se lo decimos a uno de los encargados que nos mira con los ojos como platos… llama por teléfono para el tema del precio… esperamos, vemos como el chico da las explicaciones pertinentes a su superior, que parece estar tan sorprendido como él de que alguien quiera comprar esa lámpara… Pero la magia aparece y llegamos a un acuerdo genial para todas las partes… Primer obstáculo superado!!

Nos dice que la subirán a un carro para que podamos llevarla al coche, su peso está entre los setenta y los cien kilos… siento su alegría en mi cuando nos acercamos a decirle “hoy te vienes con nosotras bonita…” y en ese momento empieza una aventura donde una y otra vez se repite la magia de la VIDA… cuando CREES en la magia, todo se vuelve magia…

Continúan los obstáculos… el cable de la lámpara está roto, la prueban y no enciende la luz… no es problema, decimos: “la arreglaremos”… y un descuento sobre el precio, elevado para nuestra mente, mínimo cuando desde el corazón sientes el valor de su magia… Después de un rato esperando, entre dos hombres grandes la cargan del carro al maletero del coche… nos damos cuenta de lo que pesa cuando vemos los rostros de estas dos personas al cargarla… Itzi y yo nos miramos, ya nos las apañaremos… Al echarla volcada nos damos cuenta que lo más sensato es arreglar el cable antes de llevarla a casa pues así tumbada nos costará menos ponerle la bombilla… y empieza una ruta por diferentes tiendas, sin éxito al principio, pero sabemos que ella ese día dormirá en casa… después de varias vueltas con el coche por Valencia… pedimos ayuda a la VIDA… y en un polígono a las afueras aparece una tienda de iluminación que está de liquidación… y allí, por fin, con varias piezas de lámparas antiguas nos dan el montaje que necesitamos para que la luz vuelva a brillar dentro de nuestra vieja amiga.

Otro obstáculo superado, nos vamos al pueblo, ahora tenemos que buscar una carretilla para poder subirla a casa… y alguien que nos eche una mano para cargarla… vamos al taller del pueblo, no hay carretilla… vamos al bar de los jubilados, hemos visto a veces a Toni, el camarero, que carga las cajas de cerveza con una carretilla… le preguntamos y… bingo!! Nos ayuda a bajar la lámpara del maletero a la carretilla, al principio intenta cargarla el solo, nos mira diciendo, como es posible que esto pese tanto?? No puede moverla solo… pero es que no estamos solos, y así lo siento… y por fin, después de un fuerte esfuerzo la lámpara está sobre la carretilla, ahora toca darle un paseo por el pueblo hasta llevarla a casa… como pesa!!… y sin embargo la fuerza de su alegría y la nuestra, hace que las ruedas corran veloces por las calles de nuestro pequeño pueblo…

Como dos niñas que acaban de encontrar un tesoro, así nos sentíamos cuando íbamos con ella camino a casa… esa felicidad no se puede describir con palabras, va más allá de los conceptos, ese reencuentro de almas, esa conexión con esa inmensa piedra que iba tumbada sobre la carretilla y que nos trasmitía risas, paz y calma, amor… cielo y tierra en ella, en su dureza, en sus vetas, en todas sus hendiduras… fabulosa amiga… que bonita eres…

Un poco más… solo un poco más… llegamos al ascensor, la puerta de casa, y ahora, el ultimo obstáculo, es pequeño, solo hay que bajarte de la carretilla, otra odisea, no importa, pedimos ayuda y por fin estás ahí, este espacio te esperaba… enchufamos el cable y empiezas a iluminarte… tus grietas se ven más profundas, el polvo, las marcas… No te preocupes, aquí te recuperarás… eres tan hermosa, tan mágica… tan bonita… estás aquí, en nuestro salón… ocupas una importante parte de este espacio, lo llenas con tu energía, con tu magia… y entonces hablas, a través de los Registros Akáshicos de Itzi preguntamos:

¿Por qué has aparecido en nuestra vida? Que tienes que decirnos?

Nada mas abrir los registros siento emoción y mucha alegría, “estoy contenta”, dice, “muy contenta y feliz de formar parte de vuestra vida, aunque de cierto modo ya formaba parte de ella aunque no estuviera físicamente aquí, pero ahora estando cerca de vosotras soy mucho mas feliz.

No os preocupéis por mis grietas, yo estoy bien, hacía mucho tiempo que no sentía calor dentro de mí y es una sensación que me gusta mucho, también me gusta mucho vuestro cariño, vuestro amor hacia mí, era una sensación olvidada para mí.

Hace mucho tiempo fui el centro de atención de muchas personas, pero ninguna de ellas me encontraba un lugar en su vida, escuchaba muchas palabras bonitas, pero ningún sentimiento real de quererme a su lado, me di cuenta que no eran necesarias palabras bonitas para sentir, así lo supe la primera vez que pusiste tu mano sobre mí, tímidamente, pensando que podían llamarte la atención, no dijiste nada, simplemente me acariciaste, y esa caricia llegó al centro de mi corazón, te reconocí inmediatamente, sentí, sin palabras, tu conexión conmigo, sentí tu deseo de tenerme cerca y sentí también que no era el momento, pero en ese mismo instante también supe que en algún momento esas caricias y esas miradas no serían tan esporádicas, sino que serían permanentes, faltaba el empujón que te da Susana, ella sintió desde el minuto uno la conexión entre las tres,  y aquí estamos ahora, mirándonos fijamente, acariciándonos cada una a nuestra forma, tú con tus  manos y yo con mi energía, estoy muy contenta de formar parte de vuestra “pequeña” gran familia”.

Nuestra lámpara mágica está llenando con su luz toda la estancia… el ver su luz nos ayuda a conectar con nuestra luz, nos trasmite paz y calma, alegría, amor, cariño, gratitud… ha sido un reencuentro mágico, no era la primera vez que coincidíamos en este plano… me encanta sentir la magia de la VIDA y como hay regalos del cielo que marcan momentos inolvidables… GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS…

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3 respuestas a La lámpara mágica

  1. SIMPLEMENTE PRECIOSO. SOIS INCREIBLES MIS NIÑAS MAGICAS. UN FUERTE ABRAZO Y TODO MI CARIÑO.

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  2. Es una lámpara preciosa y me alegro de que sea vuestra 🙂

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